Perros en los coches. Cómo los animales pueden representar algunas profundas partes de nuestro ser.

El fotógrafo Martin Usborne que está interesado en la relación entre el hombre y los animales, entre otras cosas por cómo pueden representar partes profundas de nuestra personalidad, de nuestra psyque.

Con una trayectoria profesional de 10 años, a este fotógrafo le apasiona el poder de la fotografía, que puede convertir algo anodino o cotidiano en algo fascinante.

Hay un fuerte componente psicológico en sus imágenes y los animales que refleja en sus fotografías, que suelen representar partes de nuestra psyque, aspectos puros de nosotros mismos que mantenemos apartados o bloqueados.

Aquí tenéis alguno de sus trabajos, increíblemente profundo, sin duda.

El fotógrafo lanzó su proyecto en Kickstarter: la publicación del libro Dogs in cars

Este es el vídeo que presenta el proyecto:

The Silence of Dogs in Cars - Kickstarter campaign from martin usborne on Vimeo.

Me quedé una vez en un coche a una edad temprana.
No sé cuándo, ni dónde, ni por cuánto tiempo, posiblemente a la edad de cuatro, tal vez fuera del supermercado Tesco, probablemente durante quince minutos solamente. Los detalles no importan. El caso es que me pregunté si nadie volvería a por mi. Parece trivial, pero ahora en la mente de un niño es como tener la sensación de quedarse solo para siempre.

Alrededor de la misma edad empecé a sentir una profunda afinidad con los animales - en particular, su sufrimiento en manos de los seres humanos. Recuerdo ver la televisión y ver imágenes de un perro al que metían en una bolsa de plástico y luego le daban patadas. Lo que más me horrorizó fue que el perro no podía hablar de nuevo. Ese mutismo me aterraba.

Debo decir que yo era un niño muy querido y nunca me dejaban solo, y sin embargo está claro que también de esas experiencias surgió algo dentro de mí: el miedo de estar solo. Tal vez se trata de un miedo que todos compartimos en algún nivel, no estoy seguro.

Las imágenes de esta serie exploran esa sensación, tanto en relación a mí mismo como a los animales en general. La cámara es la herramienta perfecta para capturar el sentido del silencio y la nostalgia: el obturador congela el sujeto para siempre y dos capas de cristal son colocados entre el espectador y el animal: el cristal de la lente, el cristal del marco y, en este caso, el cristal de la ventana de coche que aísla al animal. El perro está realmente atrapado.

Cuando empecé este proyecto sabía que las fotos serían oscuras. Lo que no esperaba era ver las reacciones sutiles de tantos perros: algunos perros estaban tristes, algunos descolocados, algunos enfadados, algunos abatidos... Era como si al abrir una caja de lápices de color gris uno se sorprendiese al ver tantos matices en su interior.

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